En estos días de encierro he indagado en toda clase de artes esotéricas y milenarias la meditación, se ha vuelto esa pastillita que toman los hipertensos por las mañanas y antes de dormir
Mi ansiedad en el encierro camina a mi lado, conversa conmigo se acuesta en mi cama y me abraza en las noches para recordarme que no estoy sola y se duerme así acurrucada conmigo mientras yo solo fabrico ojeras nuevas para la mañana....
En estos días en los que mi cuerpo no puede estar escapando del desastre nos me ha qu dado más remedio que ir buscando detallea absurdos para ir componiendo a ver si lavando el baño se me pasa el estrés, a ver si ordenando documentos mis días se vuelven apacibles... Cómo si el desastre estuviera afuera y no en los estantes de mi mente.
Lo que pasa es que intento arreglar lo que. Veo para seguir pensando que yo estoy al mandó... Aunque quien me manda hacerlo sigue siendo mi nueva roomie... Mi ansiedad
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